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El agitado mundo del audiovisual

Que el mundo está agitado no hace falta que lo diga.

Indiginados, huelgas, cambios de gobierno, elecciones, recortes… todo esto sale en conversaciones día sí, día también. Y como mi blog no es político (y aquellos que lo leen saben que muy pocas veces he dado mi punto de vista sobre estos temas) no pienso reconvertir mi blog en una crítica social ni a reflexionar sobre las causas que nos han llevado a la situación actual ni si las respuestas sociales han sido las adecuadas o no.

Sin embargo si que quiero comentar cómo esto ha afectado a un sector importante. Quiero centrarme en un sector del cual sí me siento parte: el audiovisual.

Porque todo está muy mal, pero para el sector audiovisual está aún peor. Lo primero que tenemos que mencionar es que el cine español nunca ha tenido una gran aceptación: las películas tienen muy mala reputación (aunque cada vez hay un abanico más amplio de temas y las nuevas promociones de directores se atreven con ciencia ficción, thriller, terror…) y apenas duran un par de semanas en cartelera.

Pero a esto tenemos que añadir que el sistema de producción se ha quedado en stand by.

Las televisiones han cerrado el grifo y no pueden producir más películas porque no tienen dinero (o al menos no tanto como antes). Paralizan series de televisión de éxito como Cuéntame, Águila Roja, La Fuga, Toledo…. y el 5% del dinero de las cadenas, que supuestamente debería ser destinado a producir películas, empieza a escasear.

También debemos añadir los cambios de Gobierno, que han provocado un parón en las subvenciones. Reconozcamos que la mayoría de películas sobrevivían gracias a las subvenciones y, aunque era un sistema bastante corrupto, gracias a ello se rodaban películas y todo el sector podía sobrevivir. Así pues, todo el mundo está esperando que las páginas del ICI y del ICAA avisen de las nuevas convocatorias… pero parece que todavía no hay señales de vida.

Todo esto lleva a que la mayoría de productoras estén paralizadas, con proyectos que no se pueden llevar a cabo y con una maquinaria de equipo humano y técnico que no podrá esperar eternamente a que todo el sector se ponga en marcha.

Últimamente han salido una serie de artículos que hablan de todo esto y que quiero re-enlazar desde aquí:

Mucha producción, pocos recursos (El País)

La falta de dinero colapsa el cine español (El País)

Se traspasa: razón, el cine

III Encuentro de la FAPAE en la Academia

El vacío ya está bajo nuestros pies (Álex de la Iglesia para El País)

Carta a una serie de inútiles (Natxo López para Bloguionistas)

Además de entrevistas al Presidente de la FAPAE, al presidente de la Academia, a directores… parece que todo el mundo está bastante nervioso por lo que pueda ocurrir en el futuro.

Es cierto que hasta el momento había mucha gente que chupaba del bote. Se pensaba que las subvenciones era un derecho per se. Y las productoras elevaban sus presupuestos para conseguir más y más dinero. No importaba tanto el resultado o si la película era buena o mala. Lo importante era el dinero que se podía conseguir de dichas subvenciones. Esto ahora va a cambiar. Creo que se va a producir un cambio y que mucha gente que vivía del cuento va a tener que buscarse otro lugar donde poder racanear unos eurillos, porque ahora mismo la cultura va a quedarse bajo mínimos.

Pero estoy convencido que esto nos hará más fuertes, nos obligará a cambiar los parámetros, a cambiar la mentalidad de la cultura y a entender que no todo se vale. Sobrevivirán los que sepan entender que el modelo de cultura que existía hasta el momento era una burbuja (como la inmobiliaria) y que en algún momento iba a explotar. Que debemos ser contenidos, y llevar a cabo trabajos de calidad pero para un público, nuestro público. No es posible que cada año se llevasen a cabo tantísimos rodajes de películas que después no veía ni Dios.

Está muy bien el arte y ensayo, pero la cultura no vive gracias al arte y ensayo. Vive gracias a Torrente, a A tres metros sobre el cielo, a Celda 211, a El Orfanato, a Volver. Una vez entendamos que necesitamos de nuestros propios blockbusters, de nuestras películas mainstream, de películas que ganen dinero será el momento en que pueda crecer la industria indie, la indústria para minorías, la indústria de cine de arte y ensayo.

Primero creemos una indústria fuerte. Ahora es el momento. No desaprovechemos la situación: de las grandes crisis es de donde nace el futuro. Y a todos aquellos que chupaban del bote, que se busquen otro sitio. Aquí ya no cabemos todos.

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