Críticas, películas

El legado de Bourne

El mito de Bourne abrió al cine de espías una nueva forma de narrar este tipo de películas. No podría entenderse el género en la actualidad (ni las últimas películas de James Bond) sin la trilogía de Jason Bourne. Así pues, no sólo ha conseguido ser una serie de películas muy bien aceptadas por el público, sino que encima han reescrito las normas del propio género.

Pero todo llega a su fin. Y Bourne también. O al menos eso parecía con la película que cerraba la trilogía. Sin embargo, los productores no pensaron lo mismo y buscaron una alternativa para seguir con la franquicia. Y si actor y director no querían formar parte no pasa nada…. ya descubriremos como arreglarlo.

Y la verdad es que el apaño… no ha quedado tan mal como podría esperarse.

Esta nueva película ocurre simultaneamente a la tercera parte de Bourne, con lo cual vamos escuchando todo lo que pasaba a través de la televisión, a través de escenas, a través de personajes que se cruzan con la nueva trama, con los nuevos agentes, con el nuevo protagonista, porque ya no tenemos que hablar de Jason Bourne, sino de Aaron Cross.

La trama se acerca bastante al original: unos agentes que están siendo entrenados y alterados a base de pastillas para que tengan un mayor rendimiento y que se ven salpicados por el caso de Jason Bourne, con lo cual los jefes de la CIA y el FBI no tienen otra opción que eliminar toda pista que pudiese relacionar estos agentes ilegales a dichas agencias secretas. ¿Solución? Matarlos.

Pero Aaron Cross es muy listo y no se va a dejar atrapar tan facilmente. Buscará la ayuda de una doctora que sabe como superar la drogodepencia a las pastillas que les suministran y juntos lucharán por su propia supervivencia.

Es cierto que esta peli no está al nivel cinematográfico de las dirigidas por Paul Greengrass. Lo intentan, pero no llegan a ese frenetismo. Aún así, creo que cumple perfectamente con lo que se buscaba y se disfruta de las típicas escenas de persecución en coche (o moto) y las peleas realistas. Viajes a países exóticos, trucos informáticos, el juego del ratón y el gato… lo tenemos todo.

Sólo nos falta una cosa: Jason Bourne. Lo más interesante de las primera trilogía era estar al mismo nivel del protagonista, alguien que ha perdido la memoria y no sabe nada de su pasado. Alguien que sabe que puede correr, encontrar salidas de emergencia de lugares insospechados y que tiene una gran capacidad para salir victorioso de una pelea pero que no sabe porqué sabe todo eso.

Lo que hacía grande la saga de Bourne no sólo era la forma de narrar la historia (la edición, los planos estilo documental los personajes) sino ir descubriendo a la vez que Jason Bourne sobre su pasado y cómo se enfrenta a lo que era en el pasado: un asesino. Así pues, está bien poder seguir aprendiendo del universo que rodeaba a la agencia de la CIA, a los proyectos ThreadStone y demás…. pero sin Bourne no es lo mismo.

Vuelve Matt, vuelve Paul.

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