Críticas, musica

Rodriguez en concierto (Barcelona)

searching-for-sugarman-poster1Rodriguez se ha convertido le pese a quien le pese en uno de los fenómenos del año.

Empezó siendo un documental del cual se hablaba en pequeños círculos (algunos afortunados lo vieron en el IN-EDIT del año pasado, otros en Filmin, algunos después de que ganase el Oscar…) pero al final ha sido uno de los éxitos de la temporada. Eso conlleva, además, que su protagonista logre un reconocimiento mundial que pocos llegaban a imaginar. Giras mundiales, confirmaciones en festivales de primer orden como el Primavera… pero a veces se nos olvida que Rodriguez es un señor que ya tiene 71 años, que la historia que nos cuenta el documental ocurrió hace 20 años y que, probablemente, el éxito ha llegado un pelín tarde.

¿Por qué digo todo esto? Pues porque hace dos días Rodríguez llevó a cabo su concierto en el Poble Espanyol (sí, ese concierto que tenía que producirse en el Primavera pero que había cancelado por enfermedad) y la gente ha exigido algo que, a lo mejor, no era lo que debían exigirle a Sixto. El concierto estuvo bien, la banda sonaba fantásticamente y la puesta en escena de Rodriguez era la que cualquier persona que había visto el documental esperaría (atuendo negro, gafas de sol y sombrero). Sin embargo, Rodriguez está mayor y no hay nada que pueda hacerse contra ese hecho.

Rodriguez se está quedando ciego. Le acompañaron hasta el micrófono, necesitaba que uno de sus músicos le indicase el órden de las canciones, pedía ayuda para poder coger y beber de su vaso. Su voz tampoco era la mejor del mundo. Y el sonido de su guitarra no era especialmente bueno. En definitiva, el Rodriguez que apareció en el Poble Espanyol es el Rodriguez en sus horas más bajas, un señor que se ha convertido en una estrella en el peor momento, en la vejez.

Teniendo en cuenta todos estos elementos, el espectador lo que tenía que hacer era aceptar la realidad y disfrutar de su concierto con una certeza: lo que estaba viendo no era el mejor concierto del mejor artista vivo, sino el reconocimiento de un artista que fue olvidado en su momento. Un señor que ha querido aprovechar el éxito del documental y que ha querido compartir con ese público su arte.

Así pues, el concierto de Rodriguez fue mágico no por el nivel musical, sino por poder disfrutar de un hombre que nunca esperó nada a cambio y que aceptó que su música nunca iba a llenar palacios de deportes… hasta que el éxito llamó a su puerta.

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